Delicadamente mi lengua recorre tus recovecos. ¡Dios! Si tan solo estuvieras viva para disfrutarlo.
Alex Sangal.
—Esa dama me acosa. —Es tu primera vez, ¿verdad? —dijo el alfil contemplando con afecto al joven peón—.Ya te acostumbrarás.
S Gaut.
En el fondo del océano, un soldadito de plomo hacía de jinete de un caballito de mar.
Javier López.